Qué estadísticas registrar después de cada partido
La ficha del partido solo sirve si se rellena siempre. Por eso tiene que ser corta, clara y rápida de cerrar. Esta guía explica qué registrar, cómo poner la nota y cómo evitar que la ficha se convierta en una discusión de media hora.
Lo mínimo que cuenta
Cuatro números bastan para empezar: nota, goles, asistencias y MVP. Añade la posición en la que jugó cada uno y tienes una ficha que se rellena en minutos y que, al cabo de unas semanas, ya dice algo.
- Posición en la que jugó
- Nota de 1 a 10
- Goles y asistencias
- MVP del partido
La posición parece un detalle, pero no lo es. Un 7 como central y un 7 como extremo no significan lo mismo, y sin ese dato no puedes comparar a quienes rotan entre posiciones.
Los goles y las asistencias son hechos: ocurrieron o no. La nota y el MVP son opinión, y ahí es donde la ficha gana o pierde valor.
Cómo poner la nota
Una nota de 1 a 10 solo es útil si todo el mundo la entiende de la misma manera. Antes del primer partido, deja claro qué significa cada valor y escríbelo en un sitio que la plantilla pueda ver.
Una escala de referencia
- 5 o menos: por debajo de lo esperado, con errores que costaron caro
- 6: cumplió sin destacar
- 7: buen partido, por encima de lo que se le pedía
- 8 o más: decisivo, cambió el resultado
Usa el decimal para separar partidos parecidos, no para afinar al detalle. Entre un 6,5 y un 6,6 no hay conversación que merezca la pena.
Valora la función de cada uno, no solo los números. Un mediocentro defensivo que cierra el centro del campo todo el partido puede merecer más que el delantero que marcó un gol y desapareció el resto del tiempo.
En VOC, la nota admite un decimal y cada ficha guarda, por jugador, la posición, los goles, las asistencias y el MVP.
Rellenar la ficha sin perder la noche
La ficha debe estar cerrada antes de que la plantilla apague la consola. Cuanto más tiempo pasa, más pesa el resultado en las notas y menos lo que cada uno hizo en el campo.
Elige a una persona para rellenarla. Puede ser el analista, el entrenador o un jugador de confianza, pero siempre la misma. Los demás pueden opinar, pero no votan nota por nota.
Un método en cinco minutos
- Confirma quién jugó y en qué posición
- Registra primero los goles y las asistencias
- Pon las notas siguiendo el orden del once, de la defensa al ataque
- Elige el MVP al final, con las notas delante
Si hay una duda seria sobre una jugada, anótala y decide al día siguiente. No merece la pena retrasar toda la ficha por una asistencia.
Validar antes de contar
Una ficha rellenada todavía no es una ficha correcta. Validar es revisarla una última vez antes de que entre en las estadísticas: los goles cuadran con el resultado, no falta nadie y hay un único MVP.
Quien valida debe ser siempre la misma persona, o un grupo muy pequeño con los mismos criterios. Si cada partido lo valida alguien distinto, al cabo de un mes las notas dejan de ser comparables.
Los errores ocurren. Una asistencia atribuida al jugador equivocado se corrige, y las cuentas deben reflejar la corrección. Lo que no debe pasar es cambiar notas semanas después solo porque alguien se quejó en el grupo.
Qué dejar fuera
La tentación es registrarlo todo: tiros, pases, entradas, posesión. Cada campo de más es un minuto más después del partido y una excusa más para no rellenar la ficha. Empieza por lo mínimo y añade algo solo cuando tengas una pregunta concreta que los cuatro números no respondan.
Tampoco necesitas copiar a mano todo lo que aparece en una captura de pantalla. Guarda la captura si quieres, pero la ficha debe tener solo lo que vas a usar. La lectura automática de estadísticas a partir de una captura llegará pronto a VOC. Hasta entonces, cuatro números escritos a mano bastan y sobran.
Qué hacer con los números
Con diez o quince fichas validadas, empiezas a ver patrones. Quién tiene la nota más estable, quién participa más en los goles, a quién eligen MVP cuando el partido se complica, con quién en el campo gana más veces el equipo.
Mira las notas de los últimos partidos de cada jugador antes de mirar la media de la temporada. Un jugador que lleva tres partidos a la baja merece una conversación, aunque su media todavía parezca buena.
Separa por competición, por rival y entre casa y fuera. Una media hecha en amistosos contra equipos más flojos no dice lo mismo que una media hecha en la liga. Para eso existe la ficha: para que la próxima decisión sobre el once se apoye en algo más que el recuerdo del último partido.