Un calendario de entrenamientos que la plantilla cumpla
Un calendario de entrenamientos solo funciona si la plantilla lo cumple. No basta con fijar días: hay que elegir bien la hora, darle un objetivo a cada sesión y saber con antelación quién va a estar. Esta guía muestra cómo crear un ritmo que aguante toda la temporada.
Cuántos entrenamientos por semana
Depende de lo que quiera el club. A un equipo que solo juega amistosos le basta con un entrenamiento por semana. Un equipo que juega una liga necesita dos, porque uno no alcanza para trabajar la organización y el ritmo de juego a la vez.
Tres entrenamientos semanales son para periodos cortos, como la pretemporada o la semana previa a un partido decisivo de copa. Si se mantienen durante meses, desgastan a la plantilla y las respuestas empiezan a pasar de voy a quizás.
Cuenta todo lo que le pides a la plantilla, no solo los entrenamientos. Dos entrenamientos y un partido son tres noches por semana. Para quien trabaja, estudia o tiene familia, eso ya es mucho compromiso.
Elegir día y hora
Antes de fijar el calendario, pregunta a cada jugador qué noches tiene libres y a partir de qué hora. Después elige la franja que le sirve al núcleo del equipo, no la que le sirve a todo el mundo. Esa rara vez existe.
Da prioridad a las posiciones difíciles de sustituir. Si el portero y los dos centrales solo pueden los martes y los jueves, se entrena los martes y los jueves.
Hora de inicio y duración
Fija una hora de inicio y una duración, y cumple las dos. Un entrenamiento que siempre empieza con veinte minutos de retraso enseña a la plantilla a llegar veinte minutos tarde. Una hora y media basta para la mayoría de las sesiones y deja libre el resto de la noche.
Evita cambiar el horario a mitad de temporada. Si de verdad tienes que cambiarlo, avisa con una semana de antelación y mantén el nuevo horario durante varias semanas antes de volver a tocarlo.
Dar un plan a cada entrenamiento
Un entrenamiento sin plan acaba en partidos sueltos sin ninguna conversación. Escribe antes lo que quieres trabajar y compártelo con la plantilla, para que cada uno sepa a qué va.
- Salida de balón desde los centrales
- Jugadas a balón parado, a favor y en contra
- Presión justo después de perder el balón
- Partido con el once probable del próximo encuentro
Elige uno o dos temas por sesión. Si son más, nadie se acuerda de nada en el partido siguiente.
En VOC, el entrenamiento semanal se programa una sola vez, como evento recurrente, con día, hora, duración, lugar y plan. La plantilla lo ve todo en la app o en la web, sin tener que buscar el mensaje correcto en el grupo.
Asegurar que venga gente
Pide a todos una respuesta para cada entrenamiento: voy, quizás o no voy. Una nota breve ayuda, como salir más tarde del trabajo o solo poder estar en la segunda mitad. Así el entrenador planifica con información, no con esperanza.
Trata el quizás como un no cuando estés planificando. Si el entrenamiento solo funciona con ocho jugadores, cuenta solo a los que dijeron voy.
Un mínimo para seguir adelante
Define un número mínimo de presencias confirmadas y una hora límite para decidir. Si a la hora acordada no hay gente suficiente, adapta el plan o cancela con tiempo. Cancelar con antelación cuesta menos que dejar esperando a quien se presentó.
Un recordatorio el día antes, solo para quien aún no ha respondido, resuelve casi todos los olvidos. En VOC, ese recordatorio sale solo, en la app y en la web, y no molesta a quien ya respondió.
Scrims y revisiones de video
No todo cabe en el entrenamiento semanal. Un scrim contra otro club o una revisión de video después de una derrota son eventos puntuales y hay que programarlos aparte, con la misma claridad: día, hora, duración y qué se va a hacer.
Una revisión de video no tiene por qué ser larga. Bastan veinte o treinta minutos sobre tres o cuatro jugadas. Elige las jugadas antes y no dejes que la sesión se convierta en una lista de culpables.
Usa los scrims con moderación. Son el entrenamiento más parecido a un partido de verdad, pero también el más difícil de organizar. Uno cada dos semanas ya ayuda a poner a prueba lo trabajado en los entrenamientos.
Revisar el calendario
Una vez al mes, revisa las presencias. Si la misma persona responde quizás a todos los entrenamientos, hay una conversación pendiente. Si la mitad de la plantilla falla siempre el mismo día, el problema es el día, no la plantilla.
Ajusta el calendario a cada momento del año: exámenes, vacaciones, cambios de turno. Un calendario que cambia poco, y siempre con aviso, es un calendario que la plantilla aprende a cumplir.